sábado, 15 de diciembre de 2007

Julieta part. 1


Stabas ahí, parada en la squina de ese antro dudoso de columnas dóricas, stabas ahí con tu sonrisa desnuda.
Yo staba ahí sentado en ese sucio y descuidado sofá rojo de terciopelo, con un cigarro en la mano.
Ambos stabamos solos y
despistados, mirando a la nada, mirando el infinito de humo que se retorcía haciendo figuras en el aire, contruyendo mundos habitables solo en la mente de un squisofrenico.

Fuiste tu quién inició la conversación o fui yo, el que rompió el silencio¿?

Nos ncontramos de repente hablando de qué tan profundo seria el vacío del corazón, de que tan grande puede ser la soledad de alguien, me dijiste que te ncantaban los gatos y que desearías poder tener uno, sino fuera por la alergia que tenias hacia ellos, que tu mayor ilusión en el mundo era poder cenar con la pantera rosa, por la idea perfecta de alguien con sentido del humor y sobre todo porque no menciona palabra alguna, recordaste ntonces que te gustaba también el cine mudo, la poesía de Charles Bukowski, y sin más como si stuvieras en la scuela ensayando para la actuación de 10 de mayo te soltaste a declamar:

OH SÍ hay cosas peores que estar solo pero a menudo toma décadas darse cuenta de ello y más a menudo cuando esto ocurre es demasiado tarde y no hay nada peor que un demasiado tarde


Después de tan apasionada presentación te soltaste la carcajada como una niña que acaba de ver su travesura en la pantalla. Me reí a tu unisono... como queriendo unirme a tu inocencia, como siendo ese complice de juegos.
Reímos sin parar sin saber el porque... simplemente reímos, tu gran sonrisa con ese lunar, era ntonces la mejor de las scenas, me duele la panza dije entre risa y llanto.... y me decías de igual manera, no te detengas, no te detengas, no te detengas.
Esas palabras resonaron en mi cabeza largo tiempo, y mientras ahí todos staban en sus poses nosotros solo reíamos.

Fuiste tu quién me beso, o yo quien empezó a devorar tus labios¿?

Dulce, salado, tierno, húmedo, staba prendido a tus "labios de plata, con mi acero inolvidable", tu lengua se retorcía en lucha greco romana con la mía, tus manos tocaban mi cara y las mías rodeaban tu cintura, cerramos los ojos... el universo se detuvo, no hubo música de fondo, no hubo voces, el silencio mismo gurdo silencio.
Respiramos del mismo aliento, más se volvía denso, nos desprendíamos 2 segundos para tomar aire fresco y regresabamos a la intensidad, tu pasión se confundía con mi vehemencia. Cuando habiendo terminado de besarnos sonreíste, te strechaste a mi pecho para scuchar como latía mi corazón, tu mano tomaba a la mía, te quedaste así largo tiempo.
Con un moviento me lanzaste al centro del salón y comenzaste a bailar, sonreías, tu baile era cauteloso, frenético.




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