Sabes, me gustaría volverme a enamorar. Si wy sé bien que en este pinche medio está cabrón. ¿A quién le gustaría andar con una putita de table?.
-A ti?
jajajaja tu porque eres un pinche caliente y solo quieres andar cogiéndome.
-Ya en serio.
Imaginate, ¿quién soportaria andar conmigo? Y no porqué sea complicada, caprichosa o mimada, ja creo que así somos todas las mujeres. Sino porque mi vida es diferente.
No soy ni una puta que se baja los calzones por 500 varos, ni una pirujita que se deja coger solo porque le invitan una copa en un bar. Me gusta mi trabajo eso es cierto, soy una caliente eso también es cierto. Pero sabes, a veces extraño una vida "normal".
Si, esa vida de la que todos nos quejamos pero que no dejamos de amar. o al menos yo no.
Sigo disfrutando de todas las pendejadas que hacemos los unos por los otros, las cursilerías de regalar flores a la vieja que te gusta, y que esa misma vieja se ponga difícil, aunque por dentro este muriendo de ganas de que te la fajes.
Extraño esos primeros días cuando llegue a Puebla, vivía en el centro. Las calles ruidosas y llenas de trafico y gente me cagaban la madre. Recuerda que yo vengo de un pueblo bicicletero, en donde los únicos que tenían nave eran los importantes y los maestros de las escuelas.
Uno de mis primeros domingos me la pase sentada más de medio día en una banca viendo pasar a la gente, me causaban una infinita nostalgia.
Al lado mio había una chava con su hijo como de un año, iba bien vestida y parecía que esperaba a alguien. Paso más de 1 hora y ella seguía ahí esperando, al fin le sonó su cel, por más atención que le puse no pude escuchar lo que decía. Se paro y se fue.
Yo seguí ahí viendo pasar gente, a los niños jugando con sus sombras, a parejas enamoradas que iban tomadas de la mano y besándose, otros no tan enamorados y haciendo panchos frente a todos nosotros como si no estuviéramos.
En eso llego de nuevo la chica que estaba junto a mi, llego secándose las lágrimas, y abrazando bien fuerte a su hijo, como se sentó de nuevo junto a mi le tendí un pedazo de papel que cargaba en una de mis bolsas. Se me quedo viendo un poco extraño pero lo tomo. A las personas de aquí les hace falta confianza entre ellos mismos, son unos cerrados.
La chica ni las gracias me dio. Así que me pare y me cambie de banca.
Y seguí viendo a las gentes caminar, hablar y reír de cualquier cosa. Como si no les importara nada como si solo ese instante fuera lo que importara. Y me sentí mal, muy mal y tuve sed, la sed más grande del mundo. Sed de que yo fuera a la que iban abrazando o haciendome reír.
De que alguien tomara mi mano y me besara.
jajajajaja qué cosas, no?
Se pensaria que "nosotras" no necesitamos amor o apapachos. Solo por el hecho de bailar cada noche en tangas distintas y soportando el hedor de los borrachos que quieren meternos mano solo porque nos han invitado una cerveza.
jajajaja.
Ya estoy mal viajandome wy, mejor ahí la dejamos...
No quiero que me de sed otra vez.
jueves, 16 de abril de 2009
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